Hace un par de días estuve hablando con un familiar mío que hacía mucho tiempo que no veía. Le comentaba lo que tantas veces hemos hablado: mi descontento con la calidad de la enseñanza de nuestra carrera. Entonces él, de repente, me dijo: qué raro Natalia, dices que estas pasando por allí “sin pena ni gloria” y yo en cambio te veo muy cambiada, incluso lo noto en tu forma de vestir…
Me despertó una inmensa alegría y empecé a contarle las diversas experiencias que había tenido durante estos casi dos años de licenciatura. Apenas podía creérselo, decía que nunca me hubiera imaginado trabajando en esos contextos, con esas personas… y yo mientras, le replicaba que las ideas preconcebidas que me comentaba, nada tenían que ver con la realidad.
Regresé muy contenta a mi casa porque por primera vez fui capaz de diferenciar entre proceso y contenido.
Durante este tiempo me he convertido en una persona distinta, ya no califico, porque no soy capaz de hacerlo conmigo misma. Y es cierto, posiblemente esté verde de contenidos, pero el verde es el color de la esperanza…
Muchos de nosotros comenzamos a estudiar psicopedagogía porque queríamos encontrar soluciones a los problemas que encontrábamos en nuestras vidas profesionales, e incluso personales, y ese fue nuestro error. Queríamos un remedio.
Sin embargo, no vemos ese remedio, esa única solución que nos ayudaría a responder a todas las cuestiones, nos sentimos incompetentes. Y nos somos conscientes de todo lo que hemos adquirido. Teníamos un objetivo antes de comenzar, ese fue el error.
Dicen que el que nada tiene, nada puede perder. ¡Qué maravilla, todo serían ganancias! Incluso las cosas más pequeñas.
Hola
ResponderEliminarQué comentario más interesante, y más complejo.
Me recordabas a un autor que trabajó como evolucionaban los alumnos a lo largo de los cursos de universidad, William Perry. Lo que describía coincide mucho con lo que estás contando.
No siempre somos conscientes de lo que estamos aprendiendo mientras lo aprendemos. Un profesor nunca sabe lo que aprenden sus alumnos, y un alumno, ja... puede que tampoco sepa exactamente qué es lo que está aprendiendo, hasta que tiene que aplicarlo, o hasta que alguien desde fuera se lo dice.
Y desde luego lo fundamental no son los contenidos (y menos en los tiempos que vivimos). Lo que distingues ahora, cómo estabais colocados de entrada, qué priorizabais, qué era importante para vosotros/as, y cómo eso puede ir variando (para incluir más aspectos) me parece fundamental.
Yo no recuerdo mucho de los contenidos de mi carrera, pero sí muchas de las experiencias que me marcaron, muchas de las habilidades que fui desarrollando, muchas de las selecciones que fui tomando (muchas de ellas sin saberlo, muchas desde luego sabiéndolas).
Estáis en un momento de vuestra vida muy interesante. Espero que la recta final vaya bien y ayude a recolocar.
Un saludo
Alejandro